El holocausto es la evidencia de la fragilidad moral en la humanidad, que nos muestra nuestra propia vulnerabilidad y quiebre. El holocausto no es ajeno a lo humano ni a lo occidental, por el contrario, aunque fue totalmente evitable, ha sido una consecuencia de la modernidad.Ciertamente, el nazismo fue parte de la sociedad, participó de sus logros y los utilizó en beneficio de sus políticas bélicas y de exterminio.
No se creó un aparato social nuevo ni dispositivos sociales diferentes sino que se utilizaron los que existían: organización, planificación, verticalidad, jerarquización y división del trabajo, aceptación de órdenes, burocracia, eficiencia, rapidez, evaluación de costos y desarrollo tecnológico, la noción de que el fin justifica los medios.





