martes, 10 de noviembre de 2009

Había quienes dijeron - ¡Seamos como los egipcios!




Hay muchas tradiciones respecto de la naturaleza de la comunidad judía en el tiempo de la esclavitud de Egipto. El Faraón con toda su arrogancia dijo "Arrojen a los niños al Nilo, y el dios del Nilo decidirá quién vivirá y quién morirá"

El midrash describe cómo el pueblo había caído al "nivel 49 de impureza". Nuestro pueblo se había desviado del camino de sus antepasados, por muchos motivos, la constante opresión y la mala influencia del medio, estaban dentro de un mundo de idolatría.

Nuestros Sabios nos enseñan que incluso la circuncisión había sido abandonada y Moshé tuvo que forzarlos a hacerla antes del Éxodo.

"Y se levantó un nuevo rey": Los sabios comienzan este discurso con el siguiente pasaje: Ellos han traicionado a Dios pues hijos extraños han concebido… (Hoshéa 5, 7). Esto nos enseña que cuando Yosef murió, ellos abolieron el pacto de la circuncisión, diciendo:

“¡Seamos como los egipcios!” (Midrash Rabá - Éxodo 1:8).

Sin embargo, se nos dice que hubieron algunos aspectos de la tradición que quedaron intactos: los judíos mantuvieron una vestimenta distintiva, nombres distintivos y un lenguaje distintivo.

El libro Méshej Jojmá explicó que la conservación de estas tres prácticas estaban basadas en una tradición proveniente de Yaacob, quien había anticipado un deterioramiento en la vida judía debido al exilio. Yaacob enseñó a sus hijos que, pase lo que pase, ellos debían siempre cuidar tres costumbres identificatorias básicas, con la esperanza de que esto cortaría el proceso de asimilación. El midrash que es la fuente de esta enseñanza es un poco oscuro; un midrash más accesible nos enseña que los judíos fueron redimidos porque ellos no cambiaron sus nombres o lengua, ni hablaron lashón hará, o cometieron actos de inmoralidad sexual. La fuente que menciona la ropa en lugar de los dos últimos ítems puede ser encontrado en el midrash "Shojer Tov" y ésta es la versión que ha entrado en la conciencia de la comunidad judía.

Cuando nosotros consideramos estos tres ítems, es fascinante notar que Moshé mismo, el redentor, parecía ser deficiente específicamente en estas áreas. El nombre de Moshé: Moshé nació en una familia de la tribu de Leví. En ese tiempo había un decreto de que todos los hombres que nacieren debían ser tirados al río Nilo. Moshé fue encontrado por la hija del Faraón, flotando en una canasta. La hija del Faraón adoptó a Moshé y le puso este nombre.

"Y el niño creció, y ella lo trajo a la hija del Faraón, y fue para ella como un hijo; ella llamó su nombre Moshé, y dijo (explicó) 'pues de las aguas él fue sacado'" (2:10).

No le fue dado a Moshé un nombre judío, él fue llamado por una princesa egipcia. El nombre de Moshé, sin embargo, contiene un elemento que es mucho más insidioso que un simple nombre de origen no judío. El Talmud expone la siguiente pregunta respecto del nombre de Moshé:

Dónde está indicado (el nombre de) Moshé en la Torá? (Julín 139b).

Cuando la hija del Faraón le puso el nombre a Moshé, ¿qué es lo que ella estaba tratando de comunicar? Para entender la profundidad de su acción, primero debemos entender quién fue esta mujer, y, por esa razón quién su padre pensaba que era. En el libro de Iejezkel el siguiente pasaje aparece:

"Habla y comunícate, así dijo Dios: he aquí que yo estoy en tu contra, Faraón, rey de Egipto, el gran cocodrilo que está recostado en el medio de sus ríos, quien dice: mío es mi río (Nilo) y yo me hice a mí mismo" (Iejezkel 29:3).

El Faraón creía que él era el dios del Nilo. El decreto que decía que todos los niños judíos debían ser tirados al río Nilo se hace más significante con esta visión:

Cuando las parteras se negaron a matar a los niños, el Faraón sugirió que los niños sean tirados al agua en lugar de eso. ¿Por qué esto sería más atractivo que simplemente matarlos? Cuando apreciamos que el Faraón se declaró a sí mismo el dios del Nilo, en efecto, él estaba diciendo "arrojen a los niños al Nilo, y el dios del Nilo decidirá quién vivirá y quién morirá", como si las parteras no harían ningún acto de asesinato.

No sólo el Faraón pensaba que era el dios del Nilo sino que también llamó a su hija "Batiá" - Hija de Dios.

Y estos son los hijos de Batiá, hija del Faraón" (Divré Haiamim 1 4:18, también ver Kalá Rabatí 3:23, Vaikrá Rabá 1:3).

Esta fue la mujer que salvó, y le dio nombre a Moshé. Su padre fue "el dios del Nilo", ella fue la hija de "dios", y ella sacó un hijo del Nilo y lo llamó Moshé.

"Pues de las aguas él fue sacado" (2:10). - Cuando Batiá le puso el nombre a Moshé, quiso proclamar algo que tenía significado teológico e implicaciones políticas también. Ella estaba aclamando que el Nilo había dado a luz a su hijo. Por supuesto que ella sabía racionalmente que uno de los hebreos había, de hecho, dado a luz a Moshé, pero debemos recordar que el haber tirado los niños al río Nilo no fue visto como un acto de asesinato, sino como algún tipo de juzgamiento.

Moshé surgió del Nilo con vida, lo cual tiene un significado teológico para Batiá. Es por eso que él es declarado "hijo del Nilo". Ella estaba obviamente poniéndolo a él como el futuro Faraón, o por lo menos que tomase su lugar en el panteón de los dioses egipcios. El nombre de Moshé no fue meramente un nombre egipcio; fue puesto con una connotación idólatra.

Esta visión también nos da una gran apreciación de Moshé, porque ahora sabemos lo que habrá sido para él dejar el palacio y "buscar a sus hermanos". Cuando Moshé intercedió y mató al egipcio, él estaba, de hecho, rechazando toda la forma de vida que había sido dispuesta para él.

El acto heroico de Moshé - el cual tiene un antecedente espiritual en el comportamiento de su bisabuelo Leví - fue un acto de auto sacrificio por otro judío. Al matar al egipcio, Moshé perdió su rol en la sociedad egipcia; él no sería más visto como un dios, sino que sólo como un judío, y sus oportunidades de algún día ascender al trono desaparecieron.

Este auto sacrificio fue el primer paso hacia la asunción del liderazgo del pueblo judío, pero por supuesto, tal consideración era bastante extraña a Moshé. De cualquier manera, no podemos mirar por arriba la ironía del nombre de Moshé: el redentor de los judíos, quienes retuvieron sus distinciones en sus nombres, fue considerado un dios para los egipcios, y su nombre reflejaba este estatus y rol. Vestimenta: Cuando Moshé se escapó de Egipto, fue a Midián, donde fue identificado y descripto como un "ish mitzrí" - un hombre egipcio. ¿Qué tenía Moshé que lo hacía parecerse a un egipcio?

"¿Fue Moshé un egipcio? Más bien sus ropas eran egipcias, pero él era un hebreo" (Midrash Rabá 1:32).

El segundo factor que contribuyó a la liberación fue que tenían una vestimenta distintiva. Aquí también, Moshé fue deficiente. Lenguaje: los judíos también conservaron un lenguaje diferente, preservando el hebreo como su lengua madre a pesar de los largos años de exilio. Aquí también, las credenciales de Moshé parecían faltar.

La Torá nos dice que Moshé tenía dificultades para hablar:

"Yo no soy un hombre elocuente…., sino que soy lento (kaved) de habla, y lento de lengua" (4:10).

Más tarde, Moshé se describió a sí mismo como "arel sefatáim" (6:12,30) que literalmente significa "labios no circuncidados", refiriéndose a otra clase de impedimentos. Tomándolo literariamente, surge que Moshé no siente que él tiene el derecho de representar al pueblo de Israel porque su lengua estaba "no circuncidada": el habla de Moshé también era egipcia.

Si, verdaderamente, los judíos fueron salvados porque conservaron estas tres prácticas básicas de identificación, entonces, Moshé pareciera ser un improbable redentor. Por qué fue elegido Moshé? Como vimos por la respuesta de Moshé a la opresión de sus hermanos judíos, él ciertamente poseía cualidades para liderar. El modelo de liderazgo en la tradición judía no es el individuo que está predispuesto a subyugar a otros, sino que es el individuo que está predispuesto a sacrificarse por otros. Moshé, quien fue el hombre más modesto, fue el líder más fino y el maestro más apropiado que nuestro pueblo pudo tener. Aún más, a pesar de la educación de Moshé, él rechazó su rol en la sociedad egipcia, así como la cultura y la creencia egipcia. Esto está evidenciado por el hecho de que después de dejar Egipto, está escrito:

"Y Moshé fue el pastor del rebaño de su suegro" (3:1).

Esta cita, aparentemente inocente, dice mucho si recordamos la advertencia de Yosef a sus hermanos al llegar a Egipto: Ellos debían buscar una manera delicada de informarle al Faraón de su ocupación:

"Porque todo pastor es considerado abominación en Egipto" (46:34).

Moshé se había convertido en un pastor, la ocupación más detestable en el sistema de valores de Egipto. Precisamente, en ese momento Dios se le revela a Moshé por primera vez, en la zarza ardiente. El rechazo a la vida egipcia y sus valores fue lo que aparentemente permitió la Revelación Divina. Podemos comenzar a entender porqué Moshé merecía ser el líder: él poseía una integridad espiritual increíble. ¿De qué fuente es que Moshé tomó la fuerza de cambiar su vida? Qué inspiró a Moshé a comenzar una búsqueda espiritual, una odisea que lo transformaría de ser el heredero del trono egipcio a ser el luchador por la libertad de los esclavos privados de sus derechos, el pastor cuidadoso, el derrotador del imperio egipcio, el líder de los judíos y finalmente el que recibió en el Monte Sinaí la Torá y la transmitió cumpliendo así el destino de Abraham, Itzjak e Yaacob?

Podemos ver dentro de Moshé las cualidades de sus distinguidos antepasados. Moshé tenía el jésed de Abraham, la guevurá de Itzjak y el emet de Yaacob. Todo esto puede ser visto en la reacción de Moshé hacia el esclavo judío quien estaba siendo golpeado por un egipcio. Moshé sintió jésed hacia la víctima; Moshé mostró guevurá cuando puso a un lado sus consideraciones personales y se metió en el altercado. Y finalmente, Moshé mostró emet cuando inmediatamente discernió cuál de los dos lados tenía razón. Obviamente, los padres de Moshé hicieron un buen trabajo educándolo en el corto tiempo que tuvieron a su hijo en la casa, antes de entregarlo al palacio.

Moshé ciertamente ganó su puesto de líder, pero ¿por qué Dios eligió un judío educado en el palacio para que sea el líder? Evidentemente, para que el Éxodo tomase lugar, precisamente una persona como Moshé era necesaria. Hay una enseñanza poderosa sobre la naturaleza del Éxodo que debemos aprender: si Él hubiese decidido, seguramente Dios podía simplemente "queriéndolo" haber sacado a los judíos de Egipto. ¿Por qué tenía que pasar todo el proceso de las plagas y las negociaciones con el Faraón? El propósito de esto pareciera ser de doble faz: era necesario para ambos, los judíos y los egipcios.

Después de pasar tantos años en Egipto, las creencias de los egipcios podrían haber formado parte de la comunidad judía. Qué mejor manera de mostrar la ruptura del sistema de creencia egipcia que el haber revelado a uno de los "dioses" egipcios como un judío. Para los judíos, esto erradicaría cualquier creencia naciente de la mitología egipcia. Por supuesto, algunos de los judíos encontraron difícil rechazar totalmente estas influencias, así como podemos ver en el episodio del becerro de oro, pero para la mayoría de los judíos el mensaje estaba claro. Mientras que Moshé se vio a sí mismo como inapropiado para liderar a los judíos, Dios no encontró a otro mejor que él, específicamente por los atributos que Moshé enumeró como sus propios "defectos".

Por otro lado, el mensaje fue importante también para los egipcios; ellos también necesitaban saber que su religión era falsa. Quién mejor maestro que Moshé? En un momento él se vistió como ellos, habló como ellos y ellos estaban incluso preparados para idolatrarlo. Este tema de educar a los egipcios está articulado en la haftará (de Vaerá), donde está escrito que algún día todas las naciones del mundo reconocerán a Dios.

"Y todos los habitantes de Egipto sabrán que Yo soy Dios, porque ellos han sido un bastón para la casa de Israel…Y Yo dispersaré a Egipto entre las naciones, y los dispersaré entre los países; y ellos sabrán que Yo soy Dios" (Iejezkel 29:6, 30:26).

La redención de Egipto, que sirve como un prototipo de nuestra Redención final, tiene conceptos universales; no simplemente la salida de los judíos de esa tierra extraña, sino que una poderosa polémica en contra de la más grande civilización en el mundo en ese tiempo. Cada una de las plagas fue diseñada como un truco para convencer a los judíos, por un lado, y desmoralizar a los egipcios por el otro. Pero cuando la mitología egipcia se mostró como un sistema auto glorificante en quiebra, el pueblo egipcio tendría que haberse dado cuenta de la superioridad del pensamiento judío. Al final, los egipcios, aún convencidos de la fortaleza de su dios el Faraón, lo siguieron y entraron con él en el mar, hasta la muerte. Sorprendentemente, aún después de diez plagas, ellos todavía creían que tenían una posibilidad de ser victoriosos.

Sólo podemos imaginar a los líderes egipcios alentando al ejército, insistiendo que el poder del Dios de los judíos se limita a la tierra, mientras que el poder del Faraón sobre el mar es absoluto y la victoria es segura…Cuando la redención final llegue, no va a ser sólo de un interés judío. Será el evento más grandioso en las historia del mundo, que convencerá a todos los pueblos del mundo del error en sus caminos. El concepto judío de la Redención tiene su antecedente en la redención de Egipto. Moshé, el impredecible héroe, surge del mismo epicentro de la civilización que deberá ser rechazada: Como la gloriosa corona de la cultura egipcia, el rechazo de Moshé hacia la vida egipcia mostró mucho a todos los que lo conocían o supieron de él. A pesar de que Moshé mismo dudó en asumir el rol del redentor, su mismo rechazo hizo que sea una opción mucho más atractiva, especialmente cuando recordamos que un elemento crucial del Éxodo fue la eventual Revelación en el monte Sinaí:

"Y Él dijo: Ciertamente Yo estaré contigo; y esta será una señal para ti, que Yo te he enviado. Cuando tú saques al pueblo fuera de Egipto, deberás servir a Dios en esta montaña" (3:12).

Moshé es recordado para la posteridad no tanto como el redentor - su nombre es virtualmente ausente de la Hagadá de Pesaj que cuenta la salida de Egipto - sino que Moshé es conocido como "Rabeinu" - nuestro maestro. Seguramente, la redención fue política y geográfica; pero lo más importante, es que fue teológica y aquí es donde Moshé sobresale, como el más grande de los maestros en nuestra historia.

jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Has venido a destruir mi mundo?




Rabí Shimón escribió el tratado de Zohar, además de homilías importantes sobre tratados legales, llamados Sifre y Mejilta. En la Mishná se lo nombra simplemente como “Rabí Shimón”. También su hijo el Rabí Eleazar ben Shimón fue también un gran erudito y cabalista.

Algo muy curioso es sobre el conocimiento de la redondez de la tierra ya estaba en su tratado del Zohar, estos temas como otros mucho mas importantes fueron escritos por Rabí Shimón Bar Yojai (En arameo: Rabán Shimón Bar Yojai) רבן שמעון בר יוחאי), o también nombrado por sus iniciales “Rashbi”, vivió en la época de los Tanaim, es decir la época de los estudiosos de la Mishná en la época que dominaron los romanos el Reino de Israel poco después de la destrucción del templo.

Según nos relata el Talmud, Rabí Shimón bar Yojai criticó la opresión del gobierno romano y se vio obligado a esconderse con su hijo durante  de trece años. Y Vivieron en una cueva en Pekiin  (en hebreo: פְּקִיעִין; ), es una localidad en el Galil al norte de Israel, en esta localidad nos enseña la tradición que junto a la boca de la cueva creció un algarrobo que cubría ocultando la entrada que además les servia de alimento y junto a el mismo brotaba un manantial de agua fresca, de ese modo mitigaban el hambre y la sed, ellos guardaban su ropa para protegerla del desgaste y se enterraban en la arena hasta el cuellos para no estar visiblemente desnudos mientras estudiaban Torá todo el día, sabemos que en el día del fallecimiento de Rabí Shimón hay una celebración.

El 18 de Iyar es Lag Baomer - el día 33 del Omer que abarca las siete semanas desde Pesaj a Shavuot. Dos ocasiones alegres se asocian con este día. Durante el período de Omer que nos apenamos por la muerte de 24.000 alumnos de Rabí Akivá que murieron en una plaga porque, según el Talmud nos informa, que a pesar de su elevación espiritual "Ellos quizás eran muy severos con los demás"; Lag Baomer es el día en que finaliza la plaga y sus alumnos dejan de morir. Lag Baomer también es el aniversario del fallecimiento del más grande discípulo de Rabí Akivá, Rabí Shimón Bar Yojai.

Cuando salieron de la cueva, habían estado tanto tiempo sumidos al estudio que se sorprendieron al descubrir gente arando y sembrando y dijeron: ¿Cómo puede la gente dejar de lado la vida eterna que es la Torá y ocupar sus días con la vida transitoria del material?

Tan intenso fue su arrebato que sus ardientes miradas los calcinaban, prontamente salio una voz del cielo que dijo: "¿Has venido a destruir mi mundo? ¡Vuelve otra vez a tu cueva!"

Pasaron trece años de estudio del Rabí Shimón  y su hijo, ese tiempo aumento su conocimiento y apreciación mucho mas la verdad de la Torá, pero también le enseñó a valorar los esfuerzos de otras personas que no pueden llegar a ese nivel y a partir de ese momento dondequiera que ellos iban, sus miradas curaban en lugar de destruir.

Los 4.000 años de historia de la educación judía ha conocido a muchos grandes estudiantes y diligente de la Torá, pero ninguno era el epítome de la devoción absoluta a la búsqueda de la verdad divina como Rabí Shimón. A lo largo de los escritos de nuestros sabios, su ejemplo se cita como el caso último de los "torato umanuto", uno de los sabios cuyo estudio de la Torá es su única vocación."

Rabí Shimón antes de su muerte (muchos años después de este evento y sin conexión con la peste), se refiere al día de su muerte como "el día de mi felicidad" y encargó a sus discípulos que se observan cada año como día de celebración gozosa.

Retornando a nuestro tema central sobre la redondez de la Tierra en el judaísmo ya había en esa época un conocimiento bastante importante al respecto, Rabí Shimón Bar Yojai en el siglo I en su tratado, del Zohar Vaikrá 10 nos enseña:

“…En el libro de Rabí Amnuna Saba (el anciano) se explica luego que todo el mundo habitado, es redondo como un globo (esfericidad de la Tierra), de modo que algunos están arriba y algunos están abajo, y las extrañas apariencias de ciertas razas se deben a la naturaleza del aire (adaptación de las personas al clima y al medio ambiente), pero viven tan largamente como otros hombres.

Además hay una parte del mundo en la que hay luz cuando en otra parte es oscuro, de modo que unos tienen noche cuando otros tienen día. También hay un lugar donde siempre es día y donde no hay noche, salvo por un tiempo muy corto. (Polos norte y sur)

Todo este informe .que se encuentra en los libros de los antiguas y en el Libro de Adán esta confirmado por la Escritura, que dice: "Te alabo, porque asombrosa y maravillosamente he sido formado; admirables son Tus obras"(Tehilim - Salmos 139, 14) y luego, "Oh Señor, cuan multiformes son tus obras"(Tehilim - Salmos  104:14).

Este secreto, de que hay siete tierras envolviendo una a otra, fue confiado a los maestros de la sabiduría a los kabalistas. Pero no lo conocen los geógrafos que marcan límites. De manera similar, el mar esta lleno de criaturas diferentes, pero en todos los puntos no hay gobernante fuera del hombre y Dios por encima de el…”

Rab Berl Schtudiner

miércoles, 4 de noviembre de 2009

No lo controles todo, deja que tus piernas vayan donde tienen que ir




Abraham nuestro patriarca encomendó a Eliezer su sirviente Eliezer una tarea difícil, el de encontrar una mujer adecuada para su hijo Itzjak, debemos tener en cuenta de que semejante misión dependía la continuidad del pueblo de Israel.

Eliezer cumplió su tarea eficientemente, meritoria fue la rapidez con que actuó. Eran muchos días de viaje y en un solo día llegó al destino. Es cierto que fue en forma milagrosa, ya que fue agilizado por la divina providencia, pero sólo después de mostrar su intención de desempeñar lo más rápido posible con su cometido, recibió la ayuda y el milagro Divino.

Abraham Abinu le había ordenado: "No tomes para mi hijo una mujer del pueblo de   Kenaan…, sino que a mi tierra y a mi parentela irás y tomarás una mujer para mi hijo" (Bereshit 24).

Eliezer tomó diez camellos cargados con regalos, se dirigió a Aram Naharaim, y pronunció la siguiente Tefilá (oración): "He aquí que yo estoy parado junto a la fuente de agua... Y será la joven a quien le diré que incline por favor su cántaro y beberé y ella me dirá: bebe y también a tus camellos darás de beber, a ella destinaste para tu siervo Izjak y en ella sabrá que hiciste merced con mi señor".

Antes de que Eliezer terminara con su Tefilá, apareció Ribka con su cántaro para recoger el agua de la fuente. Eliezer corrió a su encuentro y le pidió: "Dame de beber, por favor, un poco de agua de tu cántaro". Y ella le dijo: "También para tus camellos sacaré agua hasta que terminen de beber". Eliezer se sorprendió tanto ante esa actitud, que a pesar de que no sabía si realmente era de la familia de Abraham o no, tomó un aro y dos pulseras de oro que había traído y se las entregó. Sólo después le preguntó su nombre y Eliezer comprobó que realmente pertenecía a la familia de Abraham.

¿Por qué le dio los obsequios si quizás se trataba de una mujer extraña que podía no ser la futura esposa de Izjak? Rashí comenta: "Estaba seguro de su éxito por el mérito de Abraham y por haber visto que las aguas subían milagrosamente al encuentro de Ribka". Al margen de esta explicación, nuestros Sabios lo deducen de un término que se repite en esta Perashá en varias oportunidades: "Y corrió Eliezer a su encuentro"; "Y corrió (Ribka) para avisarle al padre".

¿Cuál es la importancia de la rapidez, que la Torá realza el término "Y corrió"? La respuesta la encontramos en el Midrash Rabá: "Dijo Rabí Levy que tres cosas no dependen de la persona: la vista, el oído y el olfato, ya que estos sentidos observan, escuchan y perciben respectivamente lo que se presenta ante ellos. Otras tres cosas, en cambio, dependen sólo de la persona: la boca, puede hablar conceptos de Torá o necedades; las manos, pueden ocuparse de preceptos o de pecados; y las piernas, que pueden transportar a la persona al Bet HaKneset  o Dios no lo permita a lugares vedados. El Midrash concluye con una frase sorprendente: "Si la persona tiene éxito, Dios convierte a los que están en su poder en que no estén en su poder".

En una palabra nuestros miembros no harán según la intención de nuestro ego, sino que serán herramientas de HaShem, los mismos perderán el control de la ambición humana para transformarse en parte de la carroza divina y al servicio de Creador.


El Rey David nos da la respuesta: "He meditado sobre mis caminos y he vuelto mis piernas a Tu Testimonio" (Tehilim 119). Explica el Midrash que el rey David le dijo a Hashem que todos los días pensaba ir a algún lugar determinado, pero sus piernas lo llevaban al Bet HaKneset  y a las casas de estudio). O sea que el Rey David santificó su cuerpo de una manera tal, que incluso cuando debía ir a otro lugar, sus piernas automáticamente lo llevaban a lugares de Torá.

De esta forma podemos comprender el comportamiento de Eliezer, en el párrafo podemos ver que sus piernas ya no dependían de él. "Y corrió el sirviente a su encuentro", el notó que sus piernas iban al encuentro de Ribka sin que él las dirigiera. Por eso no dudó en darle los obsequios sin preguntarle su nombre, por que no hacía falta, HaShem lo había encaminado a la joven adecuada.

La respuesta a esta acción depende del comportamiento individual. El que ve en su cuerpo a su propia persona pero se olvida de la existencia de su Neshama, pierde el valor espiritual que el propio cuerpo tiene y lo transforma en el instrumento que degrada su alma.

Pero aquel que sobrepone su alma al cuerpo y siente que él es realmente el alma, eleva y santifica la materia o sea su cuerpo. En el tratado Kidushim 30 el Talmud nos explica que HaShem dijo:

"Creé el Yetzer Hará, pero también cree la Torá que es su condimento".

Como vemos aquí no está escrito que la Torá es el remedio contra el instinto del mal, sino que es el condimento, como cuando alguien le agrega un condimento a la comida y le cambia el mal gusto, aliñándolo de tal modo que lo transforma en algo apto para ser consumido.

Así es la Torá, cuando la persona se comporta de acuerdo con ella su cuerpo se santifica y responde automáticamente en forma espiritual.

Ahora se aclara el porque de la primera frase:

“No lo controles todo, deja que tus piernas vayan donde tienen que ir”

Rab Berl Schtudiner

martes, 3 de noviembre de 2009

El supuesto pecado del Rey David





Muchas veces hemos escuchado a la gente murmurar sobre el supuesto pecado del Rey David, sus palabras se yerguen ante su bendita memoria sin piedad alguna, como si se tratase de un personaje profano.

En el prologo del libro del Zohar tenemos parte del tema sobre el supuesto pecado del Rey David con Bat Sheba, cuando en realidad quien estaba claramente en pecado era Uriah el Hitita.

Extrañamente es nombrado como Hitita y no como Israelita y para esto también hay una razón, para tener en cuenta que luego veremos mas adelante en otro capítulo del Zohar.

Muchas veces por ignorancia la gente acusa al Rey David de un pecado inexistente, y no punible por la ley, unos por inercia de haberlo escuchado tantas veces en bocas incompetentes y otros por que leyeron todo de un modo superficial y no repararon en las restantes fuentes del judaísmo.

Abrir un juicio apresurado sobre cualquier hombre es como someterlo a una salvaje calumnia, poniendo en peligro su vida y su memoria. Debemos ser precavidos es ingrato hablar de un piadoso Rey de Israel que su alma ya no esta entre nosotros, sino que mora en el cielo, sin antes apreciar todos los senderos.

Por lo tanto para corregir este error muy común, no de la gente cotidiana sino de genialidades con diploma que escriben ensayos teológicos como si relataran un partido de baloncesto.
 
Zohar prologo … [Rab Jamuna discurrió así: “No permitas que tu boca haga pecar a tu carne”. (Eclesiastés V, 5).Esto es una advertencia al hombre de no proferir con su boca palabras que puedan sugerir malos pensamientos y así causar el pecado del cuerpo sagrado en el cual se halla estampada la alianza sagrada. Pues aquel que hace esto es arrojado a la Guehena. El ángel que preside sobre la Guehena se llama Duma y bajo él hay decenas de miles de ángeles de destrucción. Él permanece a su puerta, pero a aquellos que han guardado cuidadosamente “el signo de la alianza santa” (circuncisión – hebreo: Brit Milá), él no tiene poder para tocarlos.
David después de su asunto con Uriah, estaba en gran temor. Duma entró en presencia del Santo, Bendito Sea, y dijo: Oh Señor del Universo, está escrito en la Torá: “Y el que cometiere adulterio con la mujer de otro, serán muertos irremisiblemente el adúltero como la adúltera” (Levítico XX, 10). Y también está escrito: “Y con la mujer de tu vecino” (Levítico XVIII, 20) .Y bien, David ha abusado del signo de la santa alianza; ¿qué ha de serle hecho?”
Dijo el Santo, Bendito Sea Su Nombre: “David es puro, y la alianza santa permanece intacta dado que en la creación del mundo Me fue revelado que Bat-Sheba le fue asignada”.
-“Si ante Ti fue revelado, no fue, en cambio, revelado a él”.
-“Y además, lo que fue hecho fue, legalmente, pues cada uno que sale a la guerra da antes una nota de divorcio a su esposa”.
-“Aún así, hubo de haber esperado tres meses, lo que no hizo”.
-“Esta regla sólo se aplica cuando hay un riesgo de que ella pueda estar embarazada. En este caso, sin embargo, Yo sé que Uriah nunca se allegó a ella, en testimonio de lo cual Mi nombre está sellado en el suyo, como a veces es llamado UriYaH y a veces UriYaHU , para mostrar que nunca tuvo contacto con ella.
-“Oh Señor del Universo, debo repetir mi ruego. Si a ti era manifiesto que Uriah nunca entró en ella, ¿fue ello manifiesto a David? Entonces él hubo de esperar tres meses. Además, si David sabía que él nunca llegó cerca de ella, ¿por qué, entonces, le envió una orden de regresar a casa y visitar a su esposa?, como está escrito: “Baja a tu casa y lava tus pies” (II Samuel XI, 8.)
-“Él ciertamente no lo sabía, y efectivamente esperó aún más que tres meses, es decir, cuatro meses, como se nos ha enseñado: el vigésimo quinto día de Nisán, David llamó al pueblo a las armas y el pueblo se reunió bajo Joab en el séptimo día de Sivan, cuando ellos fueron y golpearon a los amonitas. Ellos permanecieron allí los meses de Sivan, Tamuz, Ab y Elul, y en el vigésimo cuarto día de Elul ocurrió el incidente de Bat-Sheba y el día de Kipur el Santo, Bendito Sea, le perdonó ese pecado.
Según otro relato, en el séptimo día de Adar, David llamó al pueblo a las armas, y el pueblo se reunió en el decimocuarto día de Iyar, y en el decimoquinto día de Elul ocurrió el incidente de Bat-Sheba, y en el día de Kipur le fue otorgado el mensaje: “También el Señor ha dejado pasar tu pecado: no morirás” (II Samuel XII, 13), es decir, “no morirás a manos de Duma”. -“Oh Señor del Universo, aún tengo un argumento, y es que él mismo pronunció su condena diciendo: “¡Vive el Señor, que es digno de muerte el hombre que ha hecho esto!” (II Samuel XII, 5). Con esto él se condenó, y mi cargo contra él subsiste”.
-“No tienes poder sobre él dado que él me confesó y dijo: “He pecado contra el
Señor”, aunque no era culpable. “Y por su pecado en el asunto de Uriah, Yo prescribí para él una pena que él sufrió inmediatamente”.
Duma retornó entonces cabizbajo a su lugar. Con respecto a esto David dijo: “Si el Señor no me hubiese socorrido, en breve mi alma hubiera habitado en duma (“silencio”) Salmos XCIV, 17. Esto es, si el Señor no hubiese sido mi abogado, “en breve mi alma...”. Solamente por la minúscula distancia que hay entre mí y “el Poder Siniestro”, mi alma escapó de las garras de Duma. Por eso el hombre ha de estar en guardia para no dormirse y no deslizar una palabra imprudente, como David, pues no será capaz de alegar ante Duma “que fue un error” Eclesiastés V, 5, como David, que fue vindicado por el Santo, Bendito Sea su Nombre; “¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu palabra, y destruir la obra de tus manos?” Eclesiastés V, 5, es decir la carne de la alianza santa (circuncisión) que el hombre (judío) ha manchado y que como castigo es arrojado en la Guehena por la mano de Duma.]…

Como se puede apreciar, el rey David se juzgo a si mismo antes que Dios lo juzgara, sintiéndose pecador a pesar de haber procedido según la ley, y a sabiendas que Bat Sheba le había sido otorgada incluso antes que el hubiera nacido, el reconocer esto con tanta rapidez fue la mejor la señal de su pronto arrepentimiento y nos enseña que el pecado de un piadoso puede ser reparable por causa de su honestidad en el arrepentimiento, su humildad y su gran capacidad para sobreponerse de la caída elevándose espiritualmente.
Zohar Parshat Noaj - […R. Simeón discurrió a continuación, comenzando con el versículo: “Pues yo conozco mis transgresiones, y mi pecado siempre está ante mí”. Salmos LI, 5 Dijo: Cuánto más debe un hombre estar en guardia contra el pecado ante el Santo, Bendito Sea, pues cada pecado que el hombre comete se registra en lo alto, y sólo es borrado por mucho arrepentimiento, como está dicho: “Pues aunque te laves con ácido y con mucho jabón, tu iniquidad se halla marcada ante mí” Jeremías II, 2. Pues cuando un hombre comete una vez un pecado ante Dios, el pecado deja una marca, y cuando repite ese mismo pecado la marca se hace más profunda. Después se vuelve una mancha de un lado al otro, como se expresa en las palabras: “Tu iniquidad se ha vuelto una mancha ante mí” Jeremías II, 22. Cuando David cometió su gran pecado tomando a Bat-Sheba, pensó que dejaría su marca para siempre, pero le llegó el mensaje: “El Señor también puso de lado tu pecado, para que no mueras” II Samuel 12,13.; es decir, la mancha fue eliminada. R. Abba formuló la siguiente pregunta a R. Simeón: Si se nos enseñó que Bat-Sheba estuvo destinada al rey David desde la creación, ¿Cómo es que el Santo, Bendito Sea, primero la dio a Uriah el Hitita? - R. Simeón contestó: Tal es el camino del Santo, Bendito Sea; aunque una mujer esté destinada a cierto hombre cierto hombre, El deja que ella primero sea la esposa de otro hombre, hasta que llega su tiempo. Tan pronto que este tiempo llega, el primero parte del mundo para dejar su camino al otro; el Santo, Bendito Sea, está poco dispuesto a apartarlo del mundo para hacer el camino para el otro antes de que su tiempo llega. Esta es la razón interna por la que Bat-Sheba fue primero dada a Uriah.
Ahora reflexiona y encontrarás la razón por la cual la Tierra Santa fue dada primero a Canaán antes de que llegara allí Israel. Observa, luego, que David, aunque confesó su pecado y se arrepintió, no pudo eliminar de su corazón y su espíritu el recuerdo de los pecados que había cometido, especialmente del concerniente a Bat-Sheba, y siempre tuvo aprensión de que uno de ellos pudiese ser un obstáculo para él en la hora de peligro. De ahí que nunca los apartó de sus pensamientos.
Según otra interpretación, las palabras: “Pues yo conozco mis transgresiones” indican su conocimiento de los diversos grados a que se han de referir los variados pecados de los hombres, mientras que las palabras: “Y mi pecado” se refieren al defecto de la Luna que no emergió de su impureza hasta el tiempo de Salomón, cuando la luz de ella se volvió plena una vez más, de modo que el mundo se tornase firmemente establecido e Israel moró seguro, como está escrito:
“Y Judá e Israel moraron en seguridad, cada hombre bajo su vida y bajo su higuera” I Reyes V, 5. Sin embargo como David dijo “Mi deficiencia siempre está ante mí” y ella no será eliminada del mundo hasta que llegue el Mesías, como está dicho: “Y haré que el espíritu impuro salga de la tierra” Zacarías XIII, 2 “…]

Urías no era un hombre virtuoso como veremos en esta parte del Zohar Mishpatim, no tenia siquiera un año de casado con Bat Sheba y como esta escrito en la Torá es obligatorio que el marido pase por lo menos el primer año con su esposa sin salir a la guerra.

Del mismo modo que cuando se tiene una viña nueva no se sale tampoco a la guerra sin haber disfrutado de ella, hemos visto y veremos que nunca Urías se allego a su mujer, su orientación y meta en la vida era su carrera, su prestigio como militar, que pasaba por encima de las mitsvot (decretos de la Torá).

Viendo esto el Rey David le dio la oportunidad de enmendar una falta grave que merecía la pena de muerte, enviándolo a la casa con su mujer, pero Uriah prefirió la trasgresión, quedándose junto a los soldados y pernoctando en la caballeriza haciendo caso omiso al mandato del Rey David y eso es otra trasgresión merecedora de la pena de muerte.

La ley de la Torá obliga a todo soldado que sale a la guerra a darle carta de divorcio a su mujer por anticipado, por si es muerto en la batalla y no hay testigos o rastros de su muerte o desaparición, como veremos mas adelante en el texto del Zohar Parshat Mishpatim.
Zohar Parshat Mishpatim – […Cuando Dios acerca a Sí un hombre, El lo acerca con su diestra, pero cuando El rechaza a un hombre lo hace con Su mano izquierda. Y aun cuando la mano izquierda empuja alejando, la derecha acerca, porque el Santo, Bendito Sea, no retrae Su tierna compasión de los pecadores. Observad cómo la Escritura dice
primero, “Y El avanzó en el camino de su corazón” e inmediatamente después dice: “Yo he visto sus caminos, y lo sanaré: lo conduciré también y le devolveré consuelos a él y a sus penitentes” Isaías LVII, 17, 18. Esto muestra que aun cuando los pecadores cometan pecados deliberadamente, obrando de acuerdo a los deseos de sus propios. corazones, y sin atender a las advertencias de otros, aun para tales está preparada la curación cuando se arrepienten y comienzan a andar por el camino de la justicia.
Y bien, este versículo retribuirá una consideración un poco más ceñida. La cuestión es: ¿Se refiere a los vivientes? o a los ¿muertos? Porque el comienzo y el fin parecen estar en conflicto entre sí, refiriéndose la primera parte a los vivientes y la segunda a los muertos. Pero podemos interpretar así. Mientras un hombre vive y anda “avanzando en el camino de su corazón, porque es fuerte en él la inclinación mala, haciéndole difícil arrepentirse y emprender una vida nueva, el Santo, al ver la vida malgastada del que anda por el mal camino, dice: “Yo debo darle fuerza. Veo sus caminos de oscuridad, y Yo debo abrir en su corazón un camino de arrepentimiento y traer curación a su alma”. Este es el sentido de “Yo te guiaré”, como uno que toma a alguien de la mano y lo guía afuera de la oscuridad. En cuanto a la segunda parte: “e imparto consuelos a él y a sus penitentes”, este lenguaje naturalmente se aplicaría a los muertos, y así lo hace, porque ¿un pecador no está muerto aunque esté con vida? El sentido de las palabras es, entonces, como sigue. Por la gracia de Dios, cuando un hombre tiene trece años, se designan para él dos ángeles, uno a su derecha y uno a su mano izquierda. Cuando anda en camino recto estos ángeles se regocijan con él y están alegres y gozosos adhieren a él proclamando ante él: “¡Honrad la imagen del Rey!”. Pero cuando se aparta de la senda de rectitud y anda en caminos torcidos, sus ángeles se afligen por él y se apartan de él. Por eso, cuando el Santo otorga al pecador gracia para arrepentirse y efectuar su retorno a la justicia, “El imparte arrepentimiento a él y consuelos a sus penitentes”, en el doble sentido de arrepentimiento y consuelo. Y et hombre vive verdadera y perfectamente, estando unido al Árbol de Vida. Y, estando unido al Árbol de Vida, se lo llama “un hombre de arrepentimiento”, porque se ha vuelto un miembro de la Comunidad de Israel, la que se designa con la palabra “Teshuva” (arrepentimiento, retorno), y los “pecadores arrepentidos pueden entrar aun donde no son admitidos los perfectamente justos”.
El Rey David dijo: “Contra Ti, contra Ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos” Salmos LI, 6. La significación de esto es la siguiente. Es posible cometer pecados que son ofensas contra Dios y contra el hombre; uno también puede cometer pecados que son ofensas contra el hombre pero no contra el Santo; pero también hay pecados que se cometen solamente contra el Santo. El pecado de David fue de esta última especie. Pero, tal vez os inclinaréis a cuestionar esto diciendo: “¿Pero qué es de su pecado con Bat Sheba? ¿No pecó contra el marido de ella lo mismo que contra el Santo?” Para esta indagación hay una respuesta, y es ésta. Según la tradición, Uriah, como era costumbre entre los guerreros de Israel, dio a su mujer una orden de divorcio antes de salir a la batalla, y así David no pecó contra Uriah en el sentido de despojarlo de su mujer. Y por eso leemos: “Y consoló David a Bat Sheba, su mujer” II Samuel XII, 24, lo que es una prueba de que ella era considerada como la mujer legal de David, destinada para él desde el comienzo del tiempo, desde el día en que el mundo fue creado. Así fue su pecado una ofensa contra el Santo solamente. ¿Y en qué consistió la ofensa? No en que ordenó a Joab poner a Uriah en el frente de la batalla de modo que pudiese ser muerto porque David tenía un derecho a hacerlo, pues Uriah llamó a Joab “mi señor Joab” en presencia del Rey, lo que era una expresión de lesa majestad sino porque no lo mató entonces, dejando que lo matara la espada de los hijos de Amón II Samuel XII, 24. Pues en cada espada amonita había grabada una serpiente torcida, la imagen de un dragón, que era el dios de ellos. Dijo el Santo a David: “Has impartido fuerza a esta abominación”; porque cuando los hijos de Amón mataron a Uriah y a muchos otros israelitas, y la espada de Amón prevaleció, fue como si el dios pagano hubiese prevalecido contra el Dios de Israel. Y el título “Hitita” no muestra que Uriah no fue virtuoso: solamente se lo llamó así según el lugar de donde había venido, como Jefté fue llamado “el Guileadita” Jueces XI, 1, porque era de Guilead. Así el poder de la abominación prevaleció contra el campamento de Dios, y, siendo los ejércitos de David en la imagen de los ejércitos superiores, cuando él trajo una mancha sobre los ejércitos de abajo hizo que tuvieran un estigma también los ejércitos de arriba. Este fue su pecado, y por eso dijo: “Contra Tí solamente he pecado, y hecho mal a tus ojos”; “a tus ojos” literalmente, que es como decir que David era consciente de que había pecado contra los omnipresentes y omnipenetrantes ojos de Dios. “Para que tú puedas ser justificado en tus palabras, y ser claro en tus juicios” Jueces XI, 1, y así no tenga yo ninguna causa para decir que tú estás equivocado y que yo estoy en lo justo. El sentido de estas palabras es el siguiente. Sabemos que cada hombre emplea naturalmente el lenguaje de su ocupación. Sabemos que David había sido bufón de rey, y, así, aun en triste desdicha y tribulación, cuando se encontraba ante el Rey, volvía directamente a sus mofas y bromas para entretenerlo. Dijo: “Señor del mundo, he dicho, pruébame, oh Señor, y sométeme a prueba” Salmos XXVI, 2, y Tú declaraste que yo no sería capaz de resistir la tentación. Por eso ahora ha pecado a fin de que puedas estar justificado en Tus palabras, porque de no haber hecho yo así, mi afirmación se habría mostrado como verdadera y Tu aserción, refutada. También se nos enseñó que David no fue descarriado por sus pasiones cuando cometió ese pecado con Bat Sheba; porque él dijo de sí: “mi corazón está herido dentro de mi” Salmos CIX, 22, y con esto quiso decir: “En mi corazón hay dos cámaras. Una contiene sangre y la otra espíritu; la que está llena con sangre es la sede de la mala inclinación, pero mi corazón está vacío de esa inclinación, porque yo no le permito alojarse allí”. ¿Por qué, entonces, cometió David ese pecado? Para dar a los pecadores una escapatoria que les permitiera decir: “El Rey David pecó, pero cuando se arrepintió, el Santo lo perdonó; y si él fue perdonado, hay una esperanza todavía mayor de que gente común como nosotros reciba perdón”. Esto es lo que significó David, al decir: “Yo enseñaré a los transgresores Tus caminos, y los pecadores retornarán a Ti” Salmos II, 14. También está escrito de David que él “subió la cuesta del monte de los Olivos, y subía llorando, cubierta la cabeza y andando descalzo” II Samuel XV, 30. Lo hizo para mostrar que se consideraba excomulgado, para recibir su castigo, y el pueblo se apartó de él una distancia de cuatro codos. Bienaventurado es el servidor que así adora a su Amo, confesando su pecado y volviendo a El con perfecto arrepentimiento…]


Abrir un juicio apresurado sobre cualquier hombre es someterlo a una salvaje calumnia, ridiculizándolo exponiendo peligrosamente el trayecto de su vida y mucho mas ingrato es hablar de un piadoso Rey de Israel que su alma ya no esta entre nosotros, sino que mora en el cielo.

Por tal motivo es importante el estudio a conciencia de estos temas y no apresurarse a omitir opiniones, que nos yerguen como implacables jueces de nuestro prójimo. No confiemos en nuestro juicio y dudemos de nosotros mismos por que es posible que en algo no hayamos reparado o examinado.

Rab Berl Schtudiner

martes, 27 de octubre de 2009

Seguiré siendo un judío fiel mientras respire




Hace aproximadamente 1000 años atrás, había en Europa una gran persona en la ciudad de Mainz (Maguncia)

Este hombre era el Rabí Amnón, un gran estudioso y un hombre muy piadoso. Era amado y respetado tanto por judíos y no-judíos, y su nombre era conocido en todas partes. Incluso el mismo Duque de Essen de lo que es la actual Alemania, quien era el gobernante de esta tierra, admiraba y respetaba al Rabí Amnón por su gran sabiduría y su piedad. Muchas veces el Duque (y obispo) lo invitaba a su palacio y lo consultaba en todas las materias de Estado.
El Rabí Amnón nunca aceptó ningún premio por sus servicios al Duque o al Estado. De vez en cuando, sin embargo, el Rabí Amnón le pediría al Duque aliviar la posición de los judíos en su tierra, abolir algunos de los decretos y restricciones que existieron contra los judíos en ese momento, y generalmente eran para permitirles vivir en paz y seguridad. Éste era el único favor que Rabí Amnón pidió durante toda su vida al Duque, y el Duque prestaba atención a sus demandas.
Así que el Rabí Amnón y sus hermanos vivieron pacíficamente durante muchos años.
Pero los otros estadistas del Duque comenzaron a ponerse envidiosos de Rabí Amnón.
Y el más envidioso de todos ellos era el secretario del Duque que no podía soportar ver el honor y respeto que Rabí Amnón disfrutaba de su amo ya que entre ellos estaban desarrollando una gran amistad.
El secretario empezó a buscar las maneras y medios para desacreditar al Rabí Amnón ante los ojos del Duque.
Un día el secretario le dijo al Duque:
"¿Señor, por qué usted no persuade al Rabí Amnón para que se vuelva cristiano, como nosotros? - Yo estoy seguro que considerado el honor y los muchos favores que él ha disfrutado de su mano generosa, abandonará su fe alegremente y aceptará la nuestra."
El Duque pensó que no era una mala idea.
Cuando el Rabí Amnón vino a su palacio al día siguiente, él le dijo:
"Mi buen amigo, Rabí Amnón, desde que yo le conozco usted ha sido fiel a mí por muchos años. Ahora yo deseo pedirle un favor personal.
"Abandone su fe, y vuélvase cristiano ya que ello a mí me simpatiza".
"Si usted lo hace, yo lo haré el más destacado hombre de todo mi estado; usted tendrá tanto honor y opulencia que no haya disfrutado jamás otro hombre, y al lado mío usted será además el hombre más poderoso en mi estado..."
El Rabí Amnón se quedó pálido. La sorpresa fue tan grande que él no pudo encontrar ninguna palabra para contestar al Duque, pero después de un rato él dijo: "¡O Monarca ilustre! Durante muchos años yo lo he servido fielmente, y el hecho de ser un judío de ninguna manera disminuyó mi lealtad a usted o a su Estado. Al contrario, mi fe me dice que debo serle fiel a usted y fiel a la tierra de mi estancia. Yo estoy listo para sacrificar todo lo que poseo, incluso daría mi vida, por usted así como por el Estado. Pero hay una sola cosa, sin embargo, que yo nunca puedo quebrantar y ésa es mi fe.
Yo estoy limitado por un convenio irrompible a mi fe, la fe de mis antepasados.
¿Me pide usted traicionar a mi gente y los preceptos de mi D-s?
¿Querría acaso usted a un hombre que le sirviera pero que no tiene respeto para con su religión, y a los lazos que lo sostienen y le son más sagrados?
¿Si yo traiciono a mi D-s, podría confiar luego usted en mí?
"Ciertamente creo que el Duque no quiso decirlo. ¡El Duque está seguramente bromeando!"
"No, de ninguna manera yo no bromeo..." dijo el Duque.
Aunque él Rabí parecía un poco desconcertado, interiormente el Duque se impresionó con la contestación del Rabí Amnón.
Le dijo luego el Duque retírese y venga mañana.
El Rabí Amnón esperó que al otro día el Duque recapacitara en el pedido, pero cuando él llegó al palacio nuevamente, el Duque repitió su demanda. Y el Rabí Amnón se puso muy infeliz, y empezó a evitar visitar el palacio, a menos que si ello era completamente ineludible.
Un día el Duque, impaciente por la obstinación del Rabí Amnón, se plantó muy bruscamente delante de él diciéndole:
O te conviertes inmediatamente al cristianismo o sino deberás soportar las consecuencias por rehuirte.
Apretujado por el Duque para darle su respuesta en forma inmediata, el Rabí Amnón le pidió finalmente al Duque que le permitiera 3 días para considerar la misma. El Duque se lo concedió.
Prontamente el Rabí Amnón al dejar al Duque, recapacito sobre su respuesta y comprendió su grave pecado.
"¿Querido D-s," él pensó, "Hay qué error he hecho yo"?
¿Está faltándome fe y también valor para que pedí yo tres días de consideración? ¿Puede haberle dado una respuesta en el momento, cualquiera pero una respuesta al fin? ¿Cómo podría mostrar yo semejante debilidad en ese momento?- O querido D-s, perdóname..."
El Rabí llegó a su casa con el corazón roto. Él se apartó en su cuarto y abatido se dedico los tres días a la oración y la súplica, mendigando el perdón de D-s por la debilidad de corazón que el había mostrado en ese momento.
Cuando el Rabí Amnón no llegó al palacio en el tercer día, el Duque se puso muy enfadado, y pidió que sus hombres trajeran al Rabí encadenado.
El Duque apenas reconoció al Rabí, el venerado hombre había cambiado en el curso de los últimos tres días. Sin embargo, el Duque se sacó rápidamente todo sentimiento de simpatía hacia él y todo recuerdo de amistad, y le dijo severamente:
"¡Cómo se atreve usted a desobedecer mis ordenes! ¿Por qué no apareció usted a tiempo ante mí para darme su respuesta? Por su causa yo confío que usted ha decidido hacer cuanto yo le digo. Si no será una pena para usted..."
Aunque el Rabí Amnón era ahora físicamente un hombre quebrantado, su espíritu era más fuerte que en toda su vida.
“Señor Duque " le contesto intrépidamente el Rabí Amnón, " Tengo una respuesta: ¡Yo seguiré siendo un judío fiel mientras, respire!"
El Duque estaba al lado de él con ira por causa de la respuesta y le dijo: "Está ahora de más la pregunta si se convertirá usted en un cristiano. Usted me ha desobedecido no viniendo a darme su respuesta voluntariamente. Y por ello debe ser castigado..."
El Rabí Amnón dijo, si señor Duque, "pidiéndole tres días de consideración para darle a usted una respuesta he pecado gravemente contra D-s."
"Mi lengua debe recortarse para haber hablado falsamente". El Duque respondió que él no le recortaría su lengua que porque había hablado propiamente
Estas palabras valientes enfurecieron al Duque mucho más aun. "Por pecar contra su D-s..." El Duque dijo enojadamente, " Yo lo castigaré por desobedecer mis órdenes. Sus piernas pecaron contra mí, porque ellas se negaron a venir; ¡Por consiguiente sus piernas serán cortadas!"
Los no-judíos procedieron entonces a cortar cada coyuntura de sus piernas y brazos. Después de cortar cada una de sus articulaciones ellos le preguntaban si quería convertirse al Cristianismo y el Rabí Amnón se negaba una y otra vez. Cuando todo esto fue completado ellos lo enviaron a su casa junto con los miembros de su cuerpo.
Con señales muy débiles de vida el cuerpo del Rabí Amnón fue enviado a su casa, con el pesar de toda su familia herida, pues era el día de vísperas de Rosh Hashaná.
Las noticias sobre el terrible destino del Rabí Amnón se extendieron a lo largo de toda la ciudad. Cada persona de la comunidad estaba horrorizada y se apenaron muchísimo. Era un Día de Juicio muy trágico para los judíos de Mainz y se congregaron en la Sinagoga a la mañana siguiente.
A pesar de que su Rabí Amnón había sufrido tan terrible amputación y con las pocas fuerzas que le restaban recordó que era Rosh Hashaná, y pidió ser llevado a la Sinagoga. Ante su demanda él fue sentado delante del Arca donde se guarda la Torá. Todos los devotos, hombres, mujeres y niños lloraron y vieron a su querido Rabí mutilado en una agonía terrible, pero nunca jamás vieron un corazón Judío que rasgara tan bellas y emotivas oraciones ofrecidas por el Rabí en el día de Rosh Hashaná.
Cuando el "Jazan" (cantor litúrgico) empezó a recitar la oración Kedusha de Musaf, el Rabí pidió un intervalo mientras él le ofreció una oración especial de alabanzas a D-s.
El silencio cubrió a todos los presentes, y el Rabí Amnón empezó a decir " Unethaneh Tokef " en el que él habla sobre el gran juicio que tiene lugar en Rosh HaShaná y que todos los juicios de HaShem son verdad.
La congregación repitió cada palabra y sus corazones salieron hacia D-s en esa nueva oración. Luego, al finalizar el rezo, ellos recitaron la oración de "Aleinu" solemnemente, y cuando llegaron a las palabras:
"Él es nuestro D-s, y no ningún otro"
Con las pocas fuerzas restantes, el Rabí Amnón se deleito con estas palabras llorando y emocionado falleció.
La oración "Unethaneh Tokef”, es una de las oraciones más solemnes de Rosh Hashaná y Yom Kipur, se recita en las comunidades judías de todo el mundo, y el valor de Rabí Amnón, el autor eterno de esta oración, sirve de gran inspiración a todos nosotros...
Tres días más tarde el Rabí se apareció en un sueño al Rabí Klonimus ben Meshulam de Mainz y le enseñó el texto completo de esta oración y le ordenó que lo extendiera a lo largo del mundo judío.
Esto es un fragmento de la traducción de dicha oración.
“Daremos validez a la santidad de este día, porque es imponente y temible...
Es verdad que Tu eres el juez, que demuestra, sabe y testifica, escribe y sella y cuenta y numera. Y recordaras todo lo que sea olvidado...
Todas las criaturas del mundo pasarán ante ti como corderos (que han de ser diezmados)...
En Rosh Hashaná se escribirán y en Yom Kipur se sellarán, cuántos pasarán, cuantos serán creados, quien vivirá y quien morirá...
Quien morirá a través de agua o a través de fuego, quien por espada o quien por bestia, quién a través de hambre, y quién a través de sed, quién por terremoto, y quien por peste...
Quién descansará y quién vagará...
Quién será pobre y quién se hará rico, quién se hundirá y quién se alzará.
¡Y la “Teshuvá” (el arrepentimiento), la oración, y la caridad quitan el mal del decreto!
Por que Tu HaShem no deseas la muerte de quien merece la muerte, sino que con volver de su mal camino y vivirá. Y hasta el día de su muerte lo esperaras, si retorna a ti inmediatamente tu lo aceptaras....”

En Homenaje a Rabí Amnón de Mainz

Rav Berl Schtudiner

lunes, 26 de octubre de 2009

El incomprensible hueco en la pared "Rashi"



Era el año 1039 en Troyes, una ciudad en el extremo noreste de Francia. El Rav Itzhak y su esposa eran una pareja muy respetada en Troyes. El era un estudioso de la Torá y descendía del rey David. Su esposa era la hermana de Rabí Shimón Hazakén (el mayor), un Rabí alemán muy conocido.

El Rav Itzhak gozaba de una buena vida trabajando como comerciante de diamantes. El y su esposa podrían haber sido muy felices pero había una parte importante de sus vidas que los entristecía. No tenían hijos. Un día, el Rav Itzhak se convirtió en el dueño de un diamante muy hermoso, el más bello de todos los que tuvo. - ¡Cuando encontrara un cliente sería un hombre muy rico! El obispo de la ciudad quería comprar el diamante para su iglesia pero el Rav Itzhak no lo iba a vender para que lo usaran de esa forma. Un día una persona se presentó ante el Rav Itzhak con una oferta para comprar el diamante, pero su patrón primero quería verlo.

¿Donde reside Dios?




Nos preguntamos muchas veces ¿Dónde está ese "lugar" en el cual el hombre puede dejar a Dios habitar? - Hay quienes responden que Dios se encuentra dentro de cada individuo. Otros dicen que Dios se encuentra dentro de la comunidad.

Ya sea que el lugar en donde mora Dios es "dentro de" o "entre" nosotros, un aspecto en común será la necesidad de que ese "lugar" sea el más apropiado. Cada creencia va a enfatizar una búsqueda para santificar, consagrar, y perfeccionar ese lugar para que Dios more en él.


Es por eso que, quien realmente cree que Dios mora dentro del hombre, tendrá como su meta principal su elevación y santificación, pues para esta persona, su meta en la vida es ser el ser más espiritual posible, para que Dios more dentro de él. Su responsabilidad es esencialmente para con él mismo, todo lo que él hace por otros es sólo porque eso es lo que él siente que una persona espiritual debe hacer.
En contraste, el que cree que Dios mora entre el pueblo tendrá como meta hacer a la humanidad el lugar más apropiado para esta relación.

Ambas visiones tienen metas similares: "perfeccionar el lugar en el cual Dios mora". Sin embargo, la diferencia es que un camino es enfocado hacia dentro, y el otro es enfocado hacia afuera - en los otros.
"Hay una sola puerta enfrente de todos nosotros. Cada persona tiene su propia cerradura, y a menos que cada uno gire su propia llave, la puerta nunca se abrirá".

Todos tenemos que "dejar que Dios ingrese" o nadie podrá. El pensamiento de cambiar a toda la sociedad para permitir que "Dios entre" ¡Es una función atemorizante! - Cambiar uno mismo es más fácil en comparación.

La parashá de esta semana explica el punto de vista judío sobre este dilema: "Y Yo moraré en medio del pueblo judío" (29:45). Similarmente, la Torá dice: "(el pueblo judío) deberá hacer para Mí un Santuario, y entonces Yo moraré entre ellos" (25:8).

Hay una gran razón para que Dios more entre nosotros, pero esto es sólo si nosotros primero construimos para Él un santuario público. Para que Dios more entre nosotros, nosotros necesitamos construir un lugar apropiado para que Dios more, en nombre de toda la nación.

Esta es la raíz de por qué el judaísmo pone un valor tan grande sobre una extensiva responsabilidad colectiva.
Si Dios mora "entre" nosotros, cualquier individuo que logre esta cercana relación con Dios necesariamente llevará al resto de la comunidad junto con él.

Desafortunadamente, muchos judíos hoy en día siguen la ideología de "Dios adentro". Esto es incompatible al ideal judío el cual ha sido adoptado por el mundo occidental también. Para ser una buena persona, tienes la obligación de promover el bienestar de todos. El pensamiento de "Dios dentro de mí" promueve nada más que la búsqueda de una existencia significativa sin los otros.


Ningún ser humano puede verdaderamente encontrar una existencia significativa en el vacío de una sociedad que carece de ese significado. En otras palabras, si tú quieres hacer que tu vida sea más significativa, entonces la manera de hacerlo es mejorar la calidad de la vida de las personas que están a tu alrededor.

En Rosh HaShaná, todos nuestros rezos son en plural. Rambam explica que eso es porque si Dios no es reconocido en todo el mundo, entonces hay una carencia inherente en nuestra apreciación.
De hecho, dice Rambam, que una de las maneras de aumentar tu amor por Dios es acercando a otros hacia Él. Cuando los otros están firmes, nosotros también lo estamos.

En la actualidad existe una corriente de pensamiento que dice así:
"Yo estoy bien por un lado y tú estás bien por otro" o "Yo no te molestaré si tú no me molestas".
Esta forma de vida es sólo buena si no te importa ser tumbado junto con todas las personas alrededor de ti.
Si la sociedad está hundida, encontrarás muy difícil tener tu ánimo elevado. Como dice la expresión: "Si tú no cuidas de tu hermano, entonces tu hermano será tu opresor".

"Dios reside donde el hombre lo deja entrar"

Rab Berl Schtudiner