Bilam, el máximo profeta que tuvo el mundo gentil, fue contratado por Balak, el rey de Moab, para maldecir a los judíos.
Algo similar sucede hoy en día, inicialmente Bilam rechazo la oferta, pero rápidamente la acepto cuando le ofrecieron grandes riquezas y honores.
Bilam entonces ensillo a su burro de confianza y emprendió viaje, en ese caso como en nuestros días la marioneta de turno toma coraje para maldecirnos.
