jueves, 14 de enero de 2010

El insaciable devorador de carne humana




Un hombre habló rumores sobre otra persona. Un tiempo después se arrepintió de lo que hizo, y fue al rabino a preguntarle cómo podía remediarlo. "Ve al negocio y compra una almohada de plumas" - le dijo el rabino - "luego dirígete a un gran campo abierto y esparce las plumas por el campo. Luego de hacer esto, regresa a mí luego de una semana".

El hombre hizo lo que le dijo el rabino y después de una semana regresó al mismo para saber cuál era el próximo paso a seguir. "Ahora" - dijo el rabino - "vuelve al campo y recoge todas las plumas". "Pero" - protestó el hombre - "aquellas plumas se han esparcido y han llegado a lugares remotos. Yo nunca podré encontrarlas a todas.". "Exactamente" - explicó el rabino - "ahora tú entiendes. Cuando nosotros hablamos mal sobre otra persona, el efecto es amplio y llega lejos. Y su daño nunca puede ser completamente remendado".

"La pluma es más fuerte que la espada...", y las palabras pueden causar más daño que cualquier arma.

La Torá dice que el dolor más grande en este mundo es la vergüenza. Aquel que avergüenza a otra persona y hace que se ruborice es juzgado como si hubiese derramado sangre.

Y aquel que avergüenza a otra persona y hace que su cara se torne blanca y desprovista de sangre es comparada con un asesino.

Considera todos los pequeños comentarios que hacemos todo el tiempo a nuestros padres, esposos, compañeros de trabajo o a los hijos. Una palabra mal escogida, con enojo, puede causar un daño grande en la relación. Es por eso que el Talmud sugiere la fórmula para tener una vida larga y buena: No existe mejor consejo que el silencio.

Al darle una guía para un lenguaje adecuado al pueblo judío, Dios también nos ha dado un gran regalo - la llave para vivir en paz colectivamente.

El lenguaje óptimo es la herramienta para prevenir y neutralizar el enojo, la amargura y la envidia que comúnmente existe entre la gente. El buen lenguaje implica amor, bondad y armonía, que unen al pueblo judío unos con los otros y finalmente con Dios.

Aprender a usar este lenguaje "Kasher" es una inversión que vale mucho. Los beneficios para uno y para los demás hacen que el lenguaje "Kasher" sea una ganancia completa.

"Imagínate a una persona caminando por la playa y de repente sale una ola que deja muchos diamantes en la costa". "¿Acaso tal persona -aunque fuera millonaria- se detendría de recoger los diamantes porque son demasiados para cargarlos?" "Es igual con el hablar bien". "Nada más porque es muy difícil cuidarse de no hablar Lashón Hará

¿No vas a tratar de hacer lo posible para no caer en ello?

El Midrash dice que por cada momento que la persona habla correctamente le cae una luz tan preciosa que ni siquiera los ángeles lo entienden". Se han esparcido y han llegado a lugares remotos. Yo nunca podré encontrarlas a todas. Muchas incluso han echado raíces". "Exactamente" - explicó el rabino - "ahora tú entiendes. Cuando nosotros hablamos mal sobre otra persona, el efecto es amplio y llega lejos. Y su daño nunca puede ser completamente remendado".

Muchos hablan mal de otras personas por que ven sus propios defectos, es como esos ladrones que suponen que todo el mundo es tan ladrón como ellos y por eso sospecha de todos.

Recapacita antes de hablar sobre tu prójimo, por que con la medida que juzgas serás juzgado...

Rab Berl Schtudiner

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