jueves, 29 de julio de 2010

La Torá, el Tanaj y nuestras fuentes

Moshé (Moisés) recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 de la creación del mundo (1313 a.e.c.). La Torá que el Creador le entregó al pueblo de Israel, estaba escrita de manera tal que además de poder estudiarse mediante un entendimiento literal del texto, también era posible llegar a niveles más profundos de comprensión mediante otros sistemas interpretativos de las escrituras que no contradecían la literalidad del texto, sino que complementaban el entendimiento del mismo.


Y así enseñaron Nuestros Sabios: "Setenta facetas tiene la Torá", y todas ellas son verdaderas y provienen de la misma fuente: el Creador del universo.

Cada uno de estos sistemas interpretativos de la Torá posee reglas propias y a ellos se los llama generalmente el "Pardés", pues la palabra pardés (huerto) está formada por las cuatro letras iniciales de los cuatro caminos interpretativos y de entendimiento de la Torá:

La "pe" es la letra inicial de la palabra pshat (literalidad), y hace alusión al entendimiento simple y literal del texto.

La "resh" es la inicial de la palabra rémez (insinuación) y se refiere a un nivel de comprensión en donde las palabras y las letras son elementos que no necesariamente deben ser entendidos literalmente, sino que vienen a insinuarnos acerca de otras ideas y enseñanzas.

La "dálet" es la inicial de la palabra drash (interpretación) y hace referencia a un camino interpretativo no siempre literal, donde muchas veces distintas palabras o letras aparentemente innecesarias para la comprensión del texto, nos vienen a enseñar detalles del mismo que no están escritos claramente. Asimismo, otras enseñanzas son deducidas cuando en el texto bíblico, aparentemente, faltan letras o palabras que nosotros hubiéramos pensado que deberían estar escritas. Además, algunas veces aparecen letras escritas en un tamaño mayor o menor que el normal, y esto también es interpretado por nuestros Sabios. Aún más, en algunos lugares del Tanaj (Biblia), la tradición oral nos enseña que ciertas palabras deben ser leídas en forma distinta a como aparecen escritas en el texto (y en estos casos, en los libros impresos se escribe la palabra original como realmente aparece escrita y se aclara que debe ser leída en forma distinta).

La letra "sámej" es la inicial de la palabra sod (secreto), pues este camino de entendimiento esotérico y místico, encierra los grandes secretos de Dios y de la creación del mundo.

Después de la desaparición física de nuestro maestro Moshé, los Sabios de cada generación comenzaron a interpretar la Torá mediante las 13 reglas interpretativas que Dios le enseñó a Moshé (Midrash Sifrá). Estas reglas fijas de interpretación de las escrituras no estaban sujetas a distintas opiniones posibles de cualquier persona que quisiese entender los versículos de alguna u otra manera, sino que cada interpretación estaba sometida a una severa verificación por parte de todos los Sabios.

Las leyes sobre las cuales habían diferentes opiniones entre los Sabios eran sometidas a votación en el Sanhedrín (Suprema Corte Rabínica compuesta por los 71 Sabios más grandes de esa generación), fijando la halajá (ley) de acuerdo con la opinión de la mayoría.

Las enseñanzas de los Sabios de las generaciones precedentes tenían el primer lugar en importancia, pero además eran aprendidas nuevas leyes, y eran decretadas nuevas legislaciones. Y así ocurrió en la generación de los Anshé Kenéset Haguedolá (los 120 Sabios de la Gran Asamblea), en el siglo IV a.e.c.

Además, los Sabios de la Gran Asamblea cerraron la época bíblica, decretando que a partir de ese momento ningún libro más podrá ser introducido a la Biblia, quedando de esta manera el total de los 24 libros que conforman el Tanaj: los 5 libros de la Torá, los 8 libros de los Profetas y los 11 libros de los Ketuvim, como detallamos a continuación:

La Torá (Pentateuco):

Bereshit (Génesis)
Shemot (Éxodo)
Vaikrá (Levítico)
Bamidvar (Números)
Devarim (Deuteronomio)


Los Neviim (Profetas)

Neviim Rishonim (Primeros Profetas)
1. Yehoshua (Josué)
2. Shoftim (Jueces)
3. Shmuel (Samuel)
4. Melajim (Reyes)

Neviim Ajaronim (Últimos Profetas)
1. Ieshaiahu (Isaías)
2. Irmiahu (Jeremías)
3. Iejezkel (Ezequiel)
4. Teré Asar (Doce)

El último libro de los Profetas se llama Teré Asar (Doce) pues, en realidad, el libro consiste en una recopilación de doce libros de profetas, que por ser muy cortos han sido reunidos formando un solo libro.

Estos son los doce libros:
1) Hoshéa - Oseas,
2) Ioel - Joel,
3) Amós,
4) Ovadiá - Abdías,
5) Ioná - Jonás,
6) Mijá - Miqueas,
7) Najum - Nahum,
8) Jabakuk - Habacuc,
9) Tzefaniá - Sofonías,
10) Jagái - Ageo,
11) Zejariá - Zacarías,
12) Malají - Malaquías.

Los Ketuvim

1. Tehilim (Salmos)
2. Iob (Job)
3. Mishlé (Proverbios)
4. Rut
5. Shir Hashirim (Cantar de los Cantares)
6. Kohelet (Eclesiastés)
7. Ejá (Lamentaciones)
8. Ester
9. Daniel
10. Ezrá y Nejemiá (Esdras y Nehemías)
11. Dibré Haiamim (Crónicas)

La Mishná

Como 500 años después de los Anshé Kenéset Haguedolá, vivió Rabí Iehudá Hanasí (s. II), que a la edad de 30 años - 80 años después de la destrucción del segundo Templo Sagrado de Jerusalem - fue instituido como jefe del Sanhedrín. La destrucción del segundo Templo (cien años antes aprox.) provocó que los Sabios se dispersen, que cada vez hubieran menos alumnos, y también que hubieran más discusiones legales entre los Tanaim. Es por eso que él entendió que había llegado el momento de escribir la Torá Oral, es decir, todas las enseñanzas que hasta ese momento fueron transmitidas en forma oral, para que no sea olvidada por el pueblo de Israel

Rabí Iehudá Hanasí mandó a recopilar todas las palabras que enseñaron los Sabios desde la época de Moshé Rabeinu hasta sus días, y comenzó a escribir la Mishná. Generalmente, en todas las halajot de la Mishná aparece el nombre del Sabio que enseñó esa halajá (llamado Tana), y cuando no aparece el nombre de ningún Tana, debemos entender que esa halajá está enseñada de acuerdo a la opinión del Tana Rabí Meír.

La Mishná está dividida en 60 tratados ordenados en 6 sedarim (temas principales). Cada tratado está subdividido en capítulos, y cada capítulo está subdividido en halajot o mishnaiot. En general, la Mishná es una explicación de las 613 mitsvot escritas en la Torá, y en ella están incluidas las leyes que Dios le transmitió en forma oral a Moshé, así como también decretos y leyes de los Sabios.

Estos son los seis sedarim (ordenamientos o tratados) que componen la Mishna:

Zeraim: Leyes relacionadas con las labores agrícolas, principalmente de la tierra de Israel, las ofrendas y los diezmos de la producción que deben ser ofrecidos, y las leyes de las bendiciones.
Moed: Leyes relacionadas con los shabatot y días de fiesta y sus respectivas mitsvot (preceptos).
Nashim: Leyes relacionadas con las obligaciones matrimoniales.
Nezikín: Leyes comerciales y judiciales.
Kadashim: Leyes relacionadas con los sacrificios ofrecidos en el Templo.
Taharot: Leyes de pureza e impureza ritual.

El Talmud

Pero todavía quedaba algo por hacer. Por cuanto que la Mishná fue escrita utilizando un lenguaje corto y muy conciso, y sin explicaciones adicionales a la ley en sí, muchas veces era muy difícil entender las halajot que Rabí Iehudá Hanasí quiso introducir en ella. Y es por eso que se necesitó escribir un Talmud (estudio), es decir, un libro que devele y explique la profundidad de las palabras de la Mishná.

En el Talmud no sólo figuran distintas explicaciones sobre la Mishná, sino también otras enseñanzas que los Sabios posteriores a la época de Rabí Iehudá Hanasí (llamados Amoraim o Emoraim) fueron aprendiendo. En el Talmud también se encuentran muchas partes no legales, llamadas agadot, que encierran una gran enseñanza respecto del comportamiento ético o moral, así como también enseñanzas conceptuales.

En aquellos tiempos había dos grandes centros de Torá en el mundo, uno en la tierra de Israel y el segundo en Babilonia, y de hecho, dos Talmudim fueron escritos:

El de Jerusalem: Este Talmud es conocido también con el nombre de Talmud de Occidente (porque la Tierra de Israel está al oeste de Babilonia) o Talmud de la Tierra de Israel. Rabí Iojanán el hijo de Rabí Itzjak Nafjá era uno de los jóvenes alumnos de Rabí Iehudá Hanasí y comenzó a escribirlo junto con su cuñado, Rabí Shimón Ben Lakish (Resh Lakish), aunque sólo cerca del año 395 se finalizó la obra.

El Talmud de Babilonia: Rav Ashí comenzó a escribir el Talmud Babilónico al final de sus días, y lo terminaron de escribir cerca del año 500, Mar Bar Rav Ashí, su hijo, y Rabiná, su alumno.

La forma de estudio que utiliza el Talmud es muy particular, y está basada en un sorprendente sistema de preguntas y respuestas que hasta hoy en día es reconocido por su asombrosa profundidad, y por la agudeza de pensamiento que crea en quien lo estudia.

Los Sabios del Talmud prácticamente no dejan nada sin preguntar. Cuando ellos consideraron que la Mishná que se estaba estudiando contradecía (o aparentaba contradecir) a otra, ellos intentaban entender la diferencia existente entre ellas. Además, muchas veces se utilizan otras fuentes de los Sabios: por ejemplo, la Toseftá (agregados a la Mishná) y la Baraita (enseñanzas de los Tanaim que no fueron incluidas en la Mishná). Todas estas fuentes son utilizadas por los Amoraim para complementar las enseñanzas de la Mishná, o bien para contradecirlas, y llegar a una conclusión correcta en el estudio.

Así como la mayoría del Tanaj, la Mishná fue escrita en hebreo (fuente del idioma hebreo moderno), pero los Talmudim fueron escritos en arameo: el de Jerusalem en un idioma más puro y el de Babilonia en un idioma más popular.

Otras Fuentes

Pero en realidad Nuestros Sabios - de bendita memoria - no sólo nos han legado la Mishná y los dos Talmudim. La literatura Rabínica, llamada post-bíblica, incluye una inmensa cantidad de material en variadas áreas.

Los Midrashim son comentarios de Nuestros Sabios, sobre algunos libros de la Biblia, y también existen distintos Midrashim sobre temas independientes. Los Midrashim se pueden dividir en dos grandes grupos:



Midrashé Halajá: Son los que hablan principalmente sobre temas legales, por ejemplo: Mejiltá (sobre el libro de Éxodo), Sifrá (sobre Levítico) y Sifré (sobre Números y Deuteronomio).

Midrashé Hagadá: Son los que hablan principalmente sobre temas éticos y morales, por ejemplo: Midrash Rabá (sobre los cinco libros de la Torá y las cinco Meguilot: Shir Hashirim, Rut, Ejá, Kohelet, Ester), Tanjumá (sobre la Torá), Shojer Tov (sobre los libros de Salmos, Samuel y Proverbios), Pesiktá, Tana Debé Eliahu, Pirké Derabí Eliézer, etc., entre muchos otros.

Además, se han escrito distintas obras que tratan sobre asuntos relacionados con la kabala (mística), por ejemplo:

Sefer Ietzirá: Atribuido a Abraham Abinu (s. XVII a.e.c.).

Sefer Habahir: Atribuido al Tana Rabí Nejuniá Ben Hakaná (s. I).

Sefer Hazóhar: Atribuido al Tana Rabí Shimón Bar Iojai (s. II), y compilado por su discípulo Rabí Abá. En general, esta obra está escrita siguiendo el orden de la Torá, pero también contiene varios subtemas.

Los Saboraim y los Gueonim

Desde la época del Talmud Babilónico (s. V), hasta aproximadamente el siglo X, todos los grandes Sabios de la Torá, estaban concentrados en las distintas ciudades de Babilonia. Los Sabios que vivieron después de la época de los Amoraim fueron llamados Saboraim, y a ellos les sucedieron los Gueonim. Durante todo este período los Sabios de Israel fueron profundizando en el estudio del Talmud, y fueron escritas varias obras de gran importancia, entre ellas:



Sefer Hasheiltot: Uno de los primeros códigos de ley judía, basado en la Torá, escrito por Rab Ajái Gaón de Shabjá (680 - 752 aprox.). El autor fue uno de los líderes de la ieshivá de Pumpedita durante este período.

Halajot Guedolot: Una de las más tempranas codificaciones de las leyes del Talmud. La mayoría de las autoridades suponen que este trabajo anónimo fue escrito por Rabí Shimón Kaiará, un estudioso de Botzrá en Babilonia, alrededor del año 750.

Sefer Haemunot Vehadeot: Esta importante obra es, de hecho, el primer libro sobre ética, moral y filosofía judía. Fue escrito por Rabeinu Saadiá Gaón (892 - 942), el jefe de la ieshivá de Sura y una de las figuras más grandes de la época de los Gueonim.

A pesar de que hasta ese momento todos los Sabios estaban concentrados en las ciudades de Babilonia, como recordamos antes, un día ocurrió algo que provocó que ese centro de Torá empiece a desplazarse hacia otras tierras.

Un día, cuatro grandes sabios de aquella generación se embarcaron hacia tierras lejanas para recolectar dinero de la comunidad judía que vivía fuera de Babilonia, para la mitzvá de hajnasat kalá (ayudar a parejas que debían casarse pero carecían de medios). Pero todo no fue como había sido planeado: el barco en el cual se habían embarcado fue capturado por piratas, y ellos fueron vendidos como cautivos. Rabí Shemariá fue vendido en Egipto, y después de ser rescatado fundó una Ieshivá en la ciudad de Alejandría, Rabí Jushiel (el padre de Rabeinu Jananel) fue vendido en la zona de Túnez en la que también fundó una Ieshivá, y Rabí Moshé Berabí Janoj fue vendido en España donde fue rescatado por la comunidad de la ciudad de Córdoba.

A partir de ese momento se dispersaron las fuentes de Torá por todo el mundo, y el distanciamiento geográfico entre ellas provocó que con el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres de las distintas comunidades, en la forma de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes legales del Talmud.

Los Rishonim

A partir del siglo X aproximadamente, comienza la época de los sabios llamados los Rishonim. En el transcurso de esta época que tiene una duración de unos 600 años, los distintos Sabios siguieron profundizando en el estudio de todas la áreas de la Torá Escrita y Oral, y se escribieron toda clase de trabajos, ya sean comentarios sobre la Torá, sobre el Tanaj, sobre el Talmud y la halajá, sobre ética, moral y filosofía, y también sobre la kabala.

Entre los más grandes Rishonim se encuentran:



El Rif: Rabí Itzjak Alfasi (1013 - 1103) vivió en Marruecos y escribió un importante código legal en el cual son resumidas todas las partes legales del Talmud.

Rashí: Rabeinu Shlomó Itsjaki (1040 - 1105), nació en Troyes, Francia. Él estudió en Mainz y en Worms, y luego retornó a su ciudad natal en el 1065. Allí, su ieshivá se convirtió en la más notable de Europa, pero debido a las persecuciones que acompañaron a las Primeras Cruzadas, él mudó su ieshivá a Worms. Sus comentarios a casi toda la Biblia y el Talmud son famosos por su profunda simplicidad y su gran magnitud.

Los Tosafot: 

Los Tosafot fueron escritos en las Ieshivot de Europa Occidental durante una época que se extendió por más de 200 años, por distintos Sabios entre los cuales se encuentran los descendientes y alumnos de Rashí. Entre los más famosos tosafistas se encuentran: el Rashbám (Rabí Shmuel Ben Meír, 1080 - 1160), y su hermano Rabeinu Tam (Rabí Yaacob Ben Meír, f. 1171), nietos de Rashí; Ri Hazakén (Rabeinu Itzjak Ben Shmuel, f. 1240), bisnieto de Rashí y el Maharam de Rotemburg (Moreinu Harav Rabí Meír, 1215 - 1293). Al comienzo, los tosafot eran notas y comentarios sobre las explicaciones de Rashí al Talmud, pero con el correr del tiempo estas explicaciones se fueron agrandando, y los Tosafot se convirtieron en un comentario profundo e independiente sobre el Talmud Babilónico.

El Rambam: Rabeinu Moshé Ben Maimón (1135 - 1204), también conocido como Maimónides. El Rambam escribió un famoso comentario sobre la Mishná, además de una obra básica dentro del pensamiento judío llamada "Moré Nebujim" (Guía de los Perplejos). Forzado a escaparse de su España natal por las persecuciones, el Rambam eventualmente se asentó en Egipto, en donde comenzó a trabajar en su famoso "Mishné Torá", una enorme compilación de las leyes del Talmud. Él era considerado uno de los médicos expertos más famosos de su tiempo, sirviendo como médico personal de Saladino, el sultán de Egipto y Siria.

El Rosh: Rabeinu Asher Ben Iejiel (1250 - 1327). El Rosh nació en Alemania, y allí estudió junto a su maestro el Maharam de Rotemburg, hasta que llegó a ser uno de los más grandes sabios de su generación. Luego se trasladó a la ciudad de Toledo, España, donde fue recibido con gran júbilo por toda la gente, y allí se desempeñó como Rabino y Juez Supremo de la Corte Rabínica de esa ciudad, hasta su fallecimiento. El Rosh escribió varias obras entre las que se encuentra una imponente codificación de todas las partes legales del Talmud.

Rabí Yaacob Baal Haturim: Rabí Yaacob Ben Asher (1275 - 1348), fue uno de los hijos del Rosh y en el campo de la halajá escribió una monumental obra llamada "Arbaá Turim" (Cuatro Columnas), pues está dividida en cuatro partes
Oraj Jaim: Leyes relacionadas con las obligaciones diarias, de los shabatot y de los días de fiesta. Ioré Deá: Leyes relacionadas con distintas clases de mitsvot, por ejemplo: Kashrut, pureza familiar, duelo, etc. Even Haézer: Leyes relacionadas con las obligaciones matrimoniales. Jóshen Mishpat: Leyes comerciales y judiciales.

La Generación de la Transición

Más de mil años habían pasado desde que se escribió el Talmud, y a pesar de que en su momento todos los judíos del mundo aceptaron los dictámenes legales del Talmud, mucho se había escrito respecto de ellos, y eran tantos los libros que la persona debía estudiar para llegar a una conclusión legal clara, que eso era prácticamente imposible para la mayoría de las personas. Pero la misericordia Divina nunca ha abandonado a su pueblo Israel, y es por eso que en ese tiempo, nos mando a uno de los más grandes sabios que nuestro pueblo ha conocido:


Rabí Yosef Karo nació en Toledo, España en el año 1488, y por el exilio del año 1492, se trasladó con su familia a Portugal. Después de pasar por varias ciudades, y adquiriendo una reputación mundial como autoridad en la ley judía, se asentó en la tierra de Israel, donde sirvió como Rabino de la ciudad de Safed, falleciendo en el año 1575. Al ver el enorme legado que nos dejaron los Rishonim, Rabí Yosef Karo decidió escribir su recopilación como un comentario al libro Arbaá Turim, y lo llamó: "Bet Yosef". Este libro es considerado uno de los clásicos más importantes de la ley judía. Más tarde decidió escribir el "Shuljan Aruj" que es un resumen de todas las conclusiones legales que escribió en el Bet Yosef.

Sin embargo, como explicamos anteriormente, el distanciamiento geográfico entre las distintas comunidades judías del mundo provocó, que con el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres, en la forma de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes legales del Talmud. De hecho, en las tierras del oriente medio, Noráfrica y España fueron más consideradas las opiniones del Rif, del Rambam y del Rosh, mientras que en las comunidades de Europa tomaron más en cuenta a las opiniones de Rashí y los distintos Baalé Hatosafot, y es por eso que al ver que los dictámenes del Shuljan Aruj no coincidían siempre con las costumbres de los judíos ashkenazim, Rabí Moshé Iserles, decidió completar la obra de Rabí Yosef Karo, escribiendo sus dictámenes no como un libro por separado sino en forma de notas sobre el Shuljan Aruj.

El Ramá: Rabí Moshé Iserles fue una de las autoridades halájicas más grandes de su tiempo. Él nació en Cracovia en el año 1540, y se convirtió en uno de los miembros de la Corte Rabínica de esa ciudad apenas a la edad de 25 años. Al ver la monumental obra de Rabí Yosef Karo en sus libros Bet Yosef y Shuljan Aruj, él consideró que ya no existía la necesidad de escribir un resumen general de todo el proceso halájico partiendo desde las fuentes talmúdicas, y es por eso que sólo escribió sus dictámenes en forma de breves notas llamadas Darjé Moshé (sobre el Tur y el Bet Yosef) y Mapá (sobre el Shuljan Aruj). Rabí Moshé Iserles falleció a la edad de 33 años en el año 1573.

Pero en esos tiempos no sólo vivieron estos gigantes de la Torá. Esa generación también conoció al gran Maestro de la llamada kabala moderna:

El Arizal: Rabí Itzjak Luria Ashkenazí, originario de una familia polaca, nació en Jerusalem en el año 1534. A la edad de ocho años fue reconocido como un prodigio, sobrepasando a todos los rabinos de Jerusalem en sus conocimientos. Su padre murió alrededor de ese tiempo, y con su madre se mudaron a Egipto, en donde vivió con su tío, Rabí Mordejai Frances. Allí, el Arizal estudió con el Radbaz y su sucesor, Rabí Betzalel Ashkenazi. Después de pasar siete años de meditación en una isla del Nilo, él retornó a Safed, en donde ganó gran reconocimiento como maestro kabalista, falleciendo en el año 1572. Sus enseñanzas fueron escritas por su discípulo Rabí Jaim Vital.

Los Ajaronim

Los Sabios que vivieron a partir del siglo XVI y hasta nuestros días son los llamados Ajaronim. Al igual que los Rishonim, los Ajaronim, se han dedicado al estudio de todas las partes de la Torá. Entre los últimos Sabios con los que ha contado nuestro pueblo, se encuentran:


Rabí Yosef Jaim: Este gran sabio y kabalista nació en el año 1835, y vivió en la ciudad de Bagdad, falleciendo en el año 1909. Entre sus numerosas obras cabe mencionar una síntesis de las leyes del Shuljan Aruj llamado: "Ben Ish Jai", y un libro de preguntas y respuestas llamado: "Rab Pealim".

El Jafetz Jaim: Rabí Israel Meír Hacohén (1839 - 1933). Fue llamado así después de escribir su primer libro que trata sobre las leyes de lashón hará, y fue famoso por su extrema humildad y sabiduría. Escribió muchos trabajos, entre otros un comentario al Shuljan Aruj - Oraj Jaim llamado: "Mishná Berurá".

Rabí Yaacob Jaim Sofer: Este gran sabio y kabalista nació en Irak en el año 1870. Luego se trasladó hacia Jerusalem, falleciendo en el año 1939. Entre sus trabajos se encuentra el famoso comentario al Shuljan Aruj - Oraj Jaim y Ioré Deá, llamado: "Kaf Hajaim".

El Jazón Ish: Rabí Abraham Ieshaiahu Karelitz (1878 - 1953), fue conocido con el nombre de su profundo trabajo sobre el Talmud llamado "Jazón Ish". Él se asentó en la tierra de Israel en el año 1933, y su casa en la ciudad de Bené Berak, se convirtió en la casa de miles que buscaron su guía y sus consejos.

Como vemos, durante toda la historia de la Torá y el judaísmo, los grandes sabios de nuestro pueblo, siempre tuvieron el afán de develar las profundas enseñanzas de la palabra de Dios. Ya sea en el área de la Torá Escrita y la Biblia, o en el campo del Talmud y la halajá; ya sea a través del pensamiento ético-moral de la filosofía judía, o mediante las partes esotéricas de nuestra Torá, cada Sabio ha encontrado un lugar propio para transmitir su entendimiento particular de la palabra de Dios, a las personas de su generación así como de las generaciones posteriores.

Cada una de estas luminarias que brillaron en el cielo del judaísmo, no deseaban particularmente que sus colegas aceptaran sus opiniones, pues ganar no era lo que les interesaba. Al contrario, ellos estaban convencidos de que mediante una discusión profunda basada en todas nuestras milenarias fuentes, se llegaría finalmente al verdadero entendimiento de la palabra de Dios, y es por eso que siguieron estudiando una y otra vez toda nuestra eterna tradición con el mismo entusiasmo y convencimiento que sus ancestros y maestros en cada generación y generación.

Rab Berl Schtudiner

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